Chuletillas (y XXII) – Montar un servicio FTP sobre un directorio local

Josemaría | 4 de febrero de 2010 | 1 comentario

chuleta Mi servicio de hosting me proporciona casi 1000 Gbytes de espacio en disco (750 de base más algunos extras por referencias) de los que estoy usando unos 800 Mbytes y cerca de 120 GBytes de transferencia diaria de la que apenas aprovecho un par ¿Por qué no usar estos recursos extra para hacer backups incrementales de mis datos locales? Yo uso para este fin un sencillo script que usa rdiff-backup el cual me permite conexión con una máquina remota a través de ssh, pero no de ftp. Y mi hosting no me da conexión por ssh. Una solución sencilla a esto podría ser montar mi servidor ftp sobre un directorio local usando FUSE y, a partir de ahí, usar mi script de la forma habitual.

Para seguir esta chuletilla necesitas tener instalado curlftpfs, una utilidad que permite el uso de curl sobre FUSE disponible entre los paquetes estables tanto de Fedora como de Ubuntu y de Debian. Una vez instalado, sólo debes de ejecutar lo siguiente con privilegios de root:

# curlftpfs -o allow_other ftp://user:pass@ftp.server.com /mnt/ftp

Donde user y pass son los datos de tu cuenta de ftp, ftp.server.com el nombre de tu servidor ftp y /mnt/ftp el directorio local donde quieres montarlo. Fácil ¿verdad? Bueno, vamos a mejorarlo un poco…

Si queremos que el montaje se realice de forma más cómoda, sólo tenemos que incluir esta línea en nuestro fichero /etc/fstab:

curlftpfs#user:pass@ftp.server.com /mnt/ftp fuse allow_other,rw,user,noauto 0 0

El directorio no se montará de forma automática en el arranque del sistema como el resto de las unidades (gracias al parámetro noauto) pero a partir de ahora montarlo y desmontarlo será tan fácil como ejecutar mount /mnt/ftp o umount /mnt/ftp respectivamente.

Por último, si nos preocupa que el usuario y la contraseña de nuestra cuenta de ftp sea visible dentro de un archivo legible por todos los usuarios del sistema (o, también, visualizando la lista de procesos en ejecución) podemos guardar estos datos en un fichero llamado .netrc dentro del directorio del usuario root. El formato del fichero sería este:

machine ftp.server.com
login user
password pass

Y ahora la línea en nuestro fichero fstab quedaría así

curlftpfs#ftp.server.com /mnt/ftp fuse allow_other,rw,user,noauto 0 0

Dos apuntes finales. Recuerda que tus datos viajarán en claro a través de la red, así que si guardas información especialmente sensible procura cifrarla antes y trata de usar en todo momento la línea de comandos para acceder a esta nueva unidad. La utilidades gráficas no son eficientes para este tipo de accesos.

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Chuletillas (y XXI) – Convertir nombres de fichero a UTF-8

Josemaría | 30 de diciembre de 2009 | 1 comentario

chuleta Cuando se trabaja con diferentes versiones de sistemas operativos y pasas grandes bloques de fichero con frecuencia de uno a otro te sueles encontrar a menudo con un problema: las conversiones entre distintos juegos de caracteres. Uno de los casos más molestos es cuando copias árboles de directorios de windows a GNU/Linux y te encuentras con que los carácteres especiales (eñes, vocales acentuadas, etc.) no se han copiado correctamente impidiéndote, incluso, manipular dichos ficheros y directorios desde determinados programas. La herramienta convmv, disponible en la “paquetería” por defecto de las principales distribuciones, nos proporciona una forma rápida y cómoda para solucionar este problema.

convmv ofrece la posibilidad de convertir entre prácticamente cualquier juego de caracteres. La sintaxis para pasar de ficheros creados en un sistema windows al formato correcto en la mayoría de los Linux que ya usan UTF-8 por defecto es el siguiente:

convmv --notest -r -f cp1252 -t utf-8 /mnt/datos/windows/*

Esto realizaría los cambios de forma de forma recursiva (-r) en todos los archivos a partir del directorio /mnt/datos/windows. El formato origen (-f) es el cp1252 y el final (-t) utf-8. Si eliminamos el argumento --notest la herramienta nos hará una simulación por pantalla de los cambios a realizar para que comprobemos previamente si estamos escogiendo correctamente los formatos de origen y destino.

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Sobreviviendo a Twitter

Josemaría | 21 de diciembre de 2009 | 2 comentarios

spam mediante DM en twitter Twitter logoNo recuerdo (y tal vez no haya precedentes) la última vez que un servicio de Internet ha creado en torno suyo un ecosistema tan diverso de aplicaciones y servicios como está ocurriendo con Twitter. Existen clientes para todos los gustos y plataformas, utilidades, juegos, chorradas de todo tipo… Tal vez el repositorio más completo sea el de oneforty pero basta con que hagas una sencilla búsqueda en google para encontrarte con miles de listas de supuestas “imprescindibles”.

Twitfilter valora con un índice a nuestros followers Pero que el uso de twitter corre también el riesgo de convertirse en un verdadero coñazo es algo más que evidente. Por un lado empiezan a proliferar bots y herramientas que permiten la automatización de seguimientos y respuestas automáticas (twittermass, twollow, assetize, socialtoo, hummingbird2…) haciendo un uso “legítimo” del sistema. En segundo lugar, la seguridad no ha sido nunca una de las prioridades de este servicio (¿podríamos relacionar de forma directa el éxito de algo en este mundillo con su escaso interés por la seguridad?) y ya no es raro recibir algún mensaje de spam procedente, incluso, de la cuenta de algún conocido real y a través de mensajes directos a través de los múltiples agujeros que se le encuentran de forma periódica. En tercer lugar, pero no menos importante, contamos con la práctica común de tantos y tantos “amigos”, conocidos y otro tipo de contactos que por diversas razones queremos mantener en nuestra listas pero que no siempre atinan (atinamos) con, digamos, una adecuada frecuencia (e interés) en la actualización de sus estados.

Twitstat permite identificar a los bots en Twitter Desgraciadamente al otro lado, el que nos permitiría controlar de alguna forma esta actividad, sigue habiendo pocas cosas interesantes. Pero haberlas, haylas. Una de ellas nos la proporciona Twitstat, un sencillo cliente para móviles que dispone de una utilidad que permite identificar a los bots que nos siguen en función de sus hábitos y suscripciones. Para usarlo no necesitas crear una cuenta adicional y puedes hacer login con tu identificador y contraseña de twitter. En este mismo sentido contamos con twittfilter que hace una valoración individual de nuestros contactos y, mucho más práctico para los que cuentan con cientos de seguidores, tweetblocker que los ordena en cinco categorías (A, B, C, D y F ¿qué diablos les ocurre con la letra E?) en función de las probabilidades de que sean bots o spammers y bloquearlos a todos con unos pocos golpes de ratón.

Tweetblocker categoriza nuestros followers en twitter

En otro segmento tenemos a muuter una utilidad que nos permite “silenciar” a un contacto durante un determinado periodo de tiempo (todos nos ponemos pesaditos con algún tema de vez en cuando ¿verdad?) o filtrar todos los twitts que recibimos en función de determinadas palabras clave. Esta segunda funcionalidad está aún en fase beta y no funciona del todo correctamente, pero promete. Lo realmente bonito de muuter es que se trata de un filtro totalmente independiente y que nos va a permitir seguir usando nuestros clientes favoritos y poder disfrutar de estos filtros. Por cierto: que no se me enfade nadie que el pantallazo de aquí abajo es puramente experimental :-)

Montaje con los dos tipos de filtros que muuter nos permite

Pero en este terreno, si hay una utilidad que brilla con luz propia es Filltr, un cliente web (prometen un futuro cliente de escritorio) que a través de una inteligente combinación de prioridades directamente aplicadas a los usuarios y filtros aplicados en base a listas blancas y listas negras te permite personalizar de forma perfecta que es lo que quieres ver (y de quién) en tu timeline de twitter.

Montaje con los filtros disponibles en Filttr, el cliente de twitter perfecto

Imagino que tendremos que ver muchas más cosas en este campo en los próximos tiempos (Stoptweet, por ejemplo, es un servicio que aún no he podido probar por estar en fase beta bajo invitación). El planteamiento del servicio es, en cualquier caso, tan frágil e inseguro que mucho me temo que en el futuro se convertirá en algo similar al correo electrónico: lo usaremos por sus ventajas a pesar de sus incontables (e irresolubles) inconvenientes…

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WPA Cracker

Josemaría | 8 de diciembre de 2009 | Comentar

opinion Un cluster de 400 ordenadores para auditar la seguridad de una clave WPA en 10 minutos por 34$ (17$ si sólo queremos usar la mitad) mediante un ataque por fuerza bruta, la única posibilidad factible por el momento contra este sistema. Todo lo que necesitas, aparte de pagarles, es el ESSID de la red que quieres auditar, una captura de tráfico lo suficientemente grande (unos 10 Mbytes, indican en su FAQ) y una dirección de correo donde enviarte los resultados. Eso si, recuerda que se trata de una auditoria y que nadie te garantiza un resultado positivo.

WPA Cracker

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Categorías: herramientas, seguridad, wireless
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Dropbox

Josemaría | 29 de septiembre de 2009 | 8 comentarios

Dropbox Icon Me he llevado un par de meses probando Ubuntu One pero, a pesar de que desde que escribí esto ha mejorado bastante, al final he decidido abandonarlo y buscar alguna alternativa. La principal causa ha sido la excesiva dependencia de la distribución de Canonical. El cliente web es universal, si, pero no es tan cómodo como la sincronización transparente y automática de archivos y carpetas que se consigue con el cliente de escritorio. Y este sólo está disponible para Ubuntu 9.04 y posteriores. Tocaba, pues, mirar alternativas. Y la mejor, sin duda, es Dropbox.

Dropbox hace todo lo que contaba en la antes mencionada entrada sobre Ubuntu One pero más y mejor: tiene cliente web, cliente de escritorio multiplataforma, no depende de la distribución de GNU/Linux que usemos y se puede usar perfectamente tanto con Gnome, como con KDE (aunque usando nautilus) o, incluso, instalarlo en un Linux sin entorno gráfico. También se pueden compartir directorios y la cuenta gratuita permite 2 Gbytes de almacenamiento (hasta tres cinco si invitamos a unos cuantos amigos al servicio). Eso si, una parte del código que usa es propietario, pero ya comentamos que con Ubuntu One pasa lo mismo.

Cliente de escritorio de Dropbox en KDE4

Entre los extras que Dropbox proporciona y que no ofrece Ubuntu One están la posibilidad de recuperar ficheros borrados o versiones anteriores de los mismos. Eso si, estas dos opciones sólo están disponibles desde el interfaz web pero, aún así, son un lujo para una aplicación como esta:

Recuperar archivos borrados en Dropbox
Recuperar versiones anteriores en Dropbox

Y para quien los 2 (o 5) Gbytes se le queden chicos, existen planes de pago, que te permiten extender la capacidad disponible hasta 100 Gbytes, pero a mi juicio son demasiado caros y, salvo excepciones, no les veo mucho sentido salvo que lo que quieras no sea una solución de sincronización de archivos de trabajo entre distintas máquinas sino una herramienta de backup online. Y, para esto, existen otras posibilidades.

ACTUALIZACIÓN: Se me olvidaba comentar que, al menos para quien trabaje desde GNU/Linux (imagino que en windows funcionaría también pero no lo he probado) la mejor forma de trabajar es creando enlaces a los directorios o documentos que queremos sincronizar dentro de la carpeta de Dropbox. La sincronización funciona así perfectamente y nos evita tener que reorganizar la estructura de nuestro disco.

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Categorías: herramientas

Kopete se integra con Skype

Josemaría | 4 de septiembre de 2009 | 4 comentarios

Kopete y Skype integradosicono de Skype Una de las últimas versiones de Kopete, el cliente de mensajería instantánea que KDE trae por defecto, añade una pequeña sorpresa que se me ha pasado totalmente desapercibida hasta ahora: su integración con Skype. Kopete no usa directamente el protocolo de Skype ni permite el alta de cuentas de este sistema de forma directa, sino que integra la información de una cuenta de Skype abierta y autenticada mediante su propio cliente nativo y sirve como intermediario entre nosotros y dicho cliente, creándonos la ilusión de tener un único programa de mensajería. Más aún si, además de realizar esta integración, “escondemos” el icono de Skype de forma que no aparezca en nuestra bandeja del sistema.

Kopete nos permitirá, a partir de ahora, la clasificación de los contactos de Skype en grupos (cosa que, inexplicablemente, no ha permitido nunca el cliente original), la inclusión de dichos contactos en meta-contactos (que engloban en una sola las cuentas de diferentes sistemas de mensajería de la misma persona) y derivará todos los eventos generados por Skype al nuevo centralizador de notificaciones incorporado en KDE4.

Kopete y Skype integrados

La verdad es que las últimas versiones de Skype para Linux han dejado mucho que desear y presentan frecuentes problemas con el audio y el video. La reciente versión 2.1, aunque mejor integrada, sigue sin solventar del todo estos problemas. Pero, por desgracia, se trata del cliente VoIP más extendido y por el momento no hay más remedio que “pasar por el aro”, así que esperemos que, aparte de mejoras externas como esta, el señor Andreessen (desde hace sólo unos días su nuevo accionista mayoritario) tenga la intención de cambiar el enfoque y nos permita disfrutar un poco mejor de esta popular herramienta.

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Categorías: herramientas, VoIP

Probando Ubuntu One

Josemaría | 23 de junio de 2009 | 13 comentarios

logo de canonical Llevo ya unos días probando Ubuntu One, el servicio propietario a través del cual Canonical pretende introducirse en esto del Cloud Computing al tiempo que le da un valor añadido a su distribución de Linux e incluso, si tiene la suficiente aceptación, le proporcionará una fuente de ingresos.

Ubuntu One se presenta como un servicio de almacenamiento remoto, sincronización y compartición de archivos con dos modalidades: una gratuita que ofrece hasta 2 GBytes de espacio y otra de pago que, por 10$ al mes, amplía esta cuota hasta 10 Gbytes. El servicio está disponible, por el momento, sólo mediante beta cerrada a través de invitaciones, tiene aún algunos bugs importantes y ha despertado críticas en muchos sectores ya que, mientras que el cliente de escritorio está escrito en python y su código si es libre, la parte que corre en servidor (en los servidores EC2 de Amazon, concretamente) es propietaria.

Una vez que disponemos de una cuenta, el acceso al servicio de Ubuntu One se puede hacer de dos formas: mediante una aplicación web o mediante un cliente de escritorio. Este último, que es quién realmente le proporciona un carácter difererenciador al servicio, sólo puede utilizarse por el momento desde la versión 9.04 de Ubuntu.

El cliente web no tiene nada de especial y se parece mucho a cualquier otro interfaz FTP vía web. El acceso se hace siempre vía https y la autenticación mediante una cuenta de launchpad. Podeis ver un pantallazo aquí abajo:

Cliente web de Ubuntu One

Compartiendo carpetas con el cliente web de Ubuntu One Tal vez lo único a destacar de este cliente es que tenemos una opción disponible en el panel derecho a través del cual podemos compartir cualquier directorio tanto en modo de sólo lectura como de lectura y escritura. Cuando invitamos a alguien basta con escribir su dirección de email y el destinatario recibirá en su buzón de correo una invitación con todas las instrucciones necesarias. El enlace recibido por correo nos llevará a un formulario de aceptación y el invitado deberá de disponer de su propia cuenta de Launchpad o, en su defecto, se le invitará a crear una nueva.

Pero, como decíamos antes, la verdadera gracia del servicio está en el cliente de escritorio. Las instrucciones para su instalación están aquí y son bien sencillas. La primera vez que ejecutemos el cliente en nuestra máquina asociará esta a nuestra cuenta de Ubuntu One. Podemos tener tantas máquinas asociadas a una cuenta como queramos (y los archivos compartidos se sincronizaran en todas ellas) pero, por lógica, cada cuenta de usuario en una misma máquina sólo podrá estar asociada a una cuenta de Ubuntu One. Esto es debido a que el servicio lo que hace es crear físicamente un directorio en nuestro home que es sobre el que se realizará la sincronización:

Cliente de escritorio de Ubuntu One

Icono del Sistem Tray de Ubuntu One El cliente coloca un icono en la bandeja del sistema desde el que podemos activar o desactivar la sincronización de archivos, abrir los directorios sincronizados, lanzar el cliente web, etc. No lo he probado en KDE así que no se que tal se integra por allí. En Gnome la integración es total. Aparte del icono y del botón de conexión y desconexión que, como veis en el pantallazo de aquí arriba, nos aparece en Nautilus, en el menú contextual también se incluye una nueva opción etiquetada como “Share on Ubuntu One” que nos permite compartir las carpertas con quien queramos simplemente introduciendo su dirección de correo electrónico al igual que hacíamos con el cliente web.

Compartiendo carpetas con el cliente de escritorio de Ubuntu One Si alguien tiene curiosidad por comenzar a probarlo por si mismo y no quiere esperar la invitación de Canonical que me deje un comentario con la dirección de correo electrónico donde quiere recibir la invitación: si os invito a compartir uno de mis directorios os dejará, además, crear vuestra propia cuenta. Pero recordad que el cliente de escritorio sólo funciona con Ubuntu 9.04 y que no se, siquiera, si funcionaría con Kubuntu 9.04 o Xubuntu 9.04. Si lo probáis en alguno de estos sistemas decídmelo y así salgo de dudas.

El servicio que presta Ubuntu One no es nuevo. dropbox, box.net, wuala, humyo o mozy, por decir algunos, ofrecen una funcionalidad similar desde hace tiempo. Algunos de ellos incluso con clientes específicos para GNU/Linux. La baza de Canonical, imagino, será presentarlo ya instalado y disponible para su uso como una característica de base en futuras versiones de sus plataformas proporcionandolo como un valor añadido. Veremos.

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Haciendo visibles en la red máquinas con VirtualBox en Fedora 11

Josemaría | 10 de junio de 2009 | 5 comentarios

herramientas Configurar las máquinas virtuales de VirtualBox en modo bridge para que sean accesibles cómodamente entre si o con las máquinas “reales” de nuestra red local es ahora un poco más fácil (desde la versión 2.2.2) de lo que contábamos aquí puesto que ahora aparece un casillero específico para esta opción en la configuración de red de la máquina virtual:

Virtualbox bridge en Fedora 11

Pero, ya puestos vamos a darle un repaso y así vemos como se hace en Fedora 11.

Antes de nada debemos de instalar el paquete bridge-utils (yum install bridge-utils).

Luego editamos el fichero de configuración del interfaz de red de la máquina anfitriona (en mi caso /etc/sysconfig/network-scripts/ifcfg-eth0) y añadimos, al final, la siguiente línea:

BRIDGE=br0

A continuación creamos un nuevo fichero de configuración (/etc/sysconfig/network-scripts/ifcfg-br0) para el bridge:

DEVICE=br0
TYPE=Bridge
BOOTPROTO=dhcp
ONBOOT=yes
DELAY=0
STP=off

Por último reiniciamos los servicios de red (service network restart) y ya sólo nos queda configurar la red de la máquina virtual como se muestra en la imagen de aquí arriba. Con esto la máquina virtual tomará una dirección de forma dinámica del servidor DHCP disponible en la red de la máquina anfitriona y será perfectamente visible tanto por cualquier otra máquina conectada a dicha red como por otras máquinas virtuales configuradas de igual forma en el mismo anfitrión.

Virtualbox bridge en Fedora 11

ACTUALIZACIÓN: Si has llegado aquí a través de Google, olvídate de ello. Virtualbox tiene ya un modo bridge de forma automática con sólo escoger la opción adecuada en la configuración de red. Lo hemos contando aquí.
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Suse Studio

Josemaría | 15 de mayo de 2009 | 1 comentario

Open Suse Hace ya más de un mes que me dieron una cuenta para probar la versión Alpha del Suse Studio y, a pesar de que he estado jugando bastante con el, ni siquiera he escrito unas líneas para contaros como funciona. Aquí van.

Suse Studio es una herramienta web para crear fácilmente y a golpe de ratón tus propias distribuciones personalizadas basadas en Open Suse o en Suse Linux Enterprise. Admite, como veremos en unos instantes, una gran variedad de plantillas base de partida, permite una personalización del resultado extremadamente fina y como salida podemos obtener desde Live’s CD o USB instalables, hasta imágenes de disco duro para cargar directamente en equipos OEM o máquinas virtuales en formato Xen o VMware (y, a partir de estas, de VirtualBox).

El procedimiento es tan sencillo de seguir que podría entenderse perfectamente con tan sólo dejar unos pantallazos, así que no voy a aburriros mucho. El primer paso para crear tu distribución personalizada es elegir la plantilla de partida de entre las opciones que se nos ofrecen:

Suse Studio - Eligiendo la plantilla base

La personalización, ahora, se realiza en base a tres grandes bloques: elegir el software que queremos añadir a nuestra plantilla, configurar el aspecto y algunas características del resultado y, finalmente y si así lo deseamos, añadir los archivos o programas que queramos realizados por nosotros mismos. La selección del software adicional se hace en base a bloques temáticos o con la ayuda de un buscador:

Suse Studio - Añadiendo Software

La configuración se realiza en base a siete grandes bloques gracias a los cuales podemos configurar desde los elementos más básicos (el idioma del teclado, las cuentas de usuario iniciales, la configuración de red, la activación del cortafuegos, la inclusión, si lo deseamos, de una licencia EULA que el usuario deberá de aceptar tras la instalación) hasta la carga de una base de datos mysql, la ejecución de scripts personalizados tras la instalación o la memoria y tamaño de disco que ocuparemos caso de desear una máquina virtual o una imagen de disco como resultado.

Suse Studio - Configuración

Sin olvidar, claro, el apartado en el que podemos personalizar el aspecto mediante un logo y un fondo de escritorio a nuestro antojo:

Suse Studio - Personalización

Una vez hecha la personalización de la máquina pasamos a la construcción del resultado. Elegimos el soporte final que necesitamos, pulsamos el botón de Build, esperamos unos minutos y listo:

Suse Studio - Build

Podemos almacenar diferentes soportes finales (imágenes ISO, máquinas virtuales, etc.) de una misma creación y todas las creaciones que queramos para futuros usos o incluso para que nos sirvan como plantillas iniciales mediante el botón de clone:

Suse Studio
Suse Studio

Podemos, incluso, probar el resultado de cualquiera de ellas directamente desde la web y antes de descargarla a nuestro PC sin más requisitos que tener instalado un plugin de flash en nuestro navegador mediante el enlace etiquetado como Testdrive:

Suse Studio - Testdrive

Y una última nota. Aunque no soporta la creación de imágenes para VirtualBox, puesto que esta lee perfectamente los discos en formato vmdx de Vmware, la traslación a este sistema es un juego de niños:

Suse Studio en Virtualbox

A mi como herramienta me gusta bastante y, aunque aún tiene algunos defectos y carencias (¡no olvidemos que es una versión Alpha!), creo que tiene muchas posibilidades tanto para uso personal de quien, por ejemplo, quiera crear su propia distribución totalmente a medida, como para la preparación de entornos corporativos, creación de imágenes OEM, distribución de LiveCD’s con aplicaciones personalizadas, etc.

Para quien necesite más información, existe un “screencast” introductorio (en inglés), un foro asociado al proyecto y una wiki que contiene numerosos “howtos” con todas las posibilidades de la herramienta.

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Instalar VirtualBox en Fedora 11

Josemaría | 9 de marzo de 2009 | 6 comentarios

Fedora Contar de nuevo con VirtualBox ha sido más fácil de lo que pensaba, pero como existe algún detallito fuera de lo habitual lo dejo aquí por escrito y a ver si así le ahorro un par de horas de sufrimientos a algún otro early-adopter como yo. Pues vamos allá.

Lo primero es lo primero: descargar la versión adecuada de virtualbox. Yo me he bajado la genérica para cualquier distribución y arquitectura i386. La última versión, en el momento actual, es la 2.14.

Lo segundo: preparar el entorno adecuado para compilar los módulos necesarios. El equivalente a nuestro hasta ahora habitual apt-get build-essentials kernel-headers se vería así de feo en Fedora:

[root@localhost downloads]# yum install make automake autoconf gcc kernel-devel dkms

Tres: aplicamos permisos de ejecución al .run que nos hemos bajado (chmod +x VirtualBox-2.1.4-43001-Linux_x86.run), y lo ejecutamos con privilegios de root.

Cuatro: necesitamos meter nuestro usuario dentro del grupo habilitado para conceder permisos de ejecución de maquinas virtuales:

[root@localhost downloads]# usermod -a -G vboxusers josemaria

El quinto paso, y el único arcano dentro de todo el proceso, es que para que funcione de forma adecuada a partir de la versión 2.6.29-rc5 del kernel hay que editar el fichero /usr/src/vboxdrv-2.1.4/Makefile y descomentar la siguiente línea:

# VBOX_USE_INSERT_PAGE = 1

Imagino que en las próximas versiones se solventará con un ifdef, pero de momento hay que hacerlo así. Es lo que tiene esto de querer probar las cosas antes que nadie :-) Ah, y no, no soy un gurú del kernel ni nada parecido. Sólo se donde buscar.

Y ya casi estamos. El sexto y último paso es ejecutar, también como root, el proceso que construirá los módulos adecuados para nuestro kernel:

[root@localhost downloads]# /etc/init.d/vboxdrv setup.

Virtualbox en Fedora 11

Ala, a seguir trabajando.

ACTUALIZACIÓN: Al cambiar a la beta de Fedora 12 me he dado cuenta de que ya no es necesario siquiera esto. La gente de VirtualBox mantiene ahora un completo directorio con paquetes para, incluso las versiones beta más populares. En estos momentos la última versión de Virtualbox es la 3.08 y mirad que muestrario.

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