
Ni yo ni ningún familiar directo mío (al menos por el momento y que yo sepa) desempeña actividad alguna mediante la que se beneficie o pudiera beneficiarse de ninguna de las maneras de los derechos de autor. Estoy de acuerdo con que el modelo actual de derechos de autor y los métodos que se usan tanto para gestionarlos como para recaudar “compensaciones” precisan de una reforma y el modelo de negocio en el que se sustentan de una profunda renovación. Considero, como no podía ser de otra manera, que la forma en que este gobierno ha querido favorecer al colectivo y a las organizaciones que más se benefician de la situación actual ha sido burda, desafortunada y, lo que es peor, ha dejado de nuevo en entredicho la enorme falta de coordinación que existe entre las diferentes carteras ministeriales. Aún así, no puedo ni quiero, ni siquiera como mal menor, apoyar un manifiesto desafortunado en su concepción y en su contenido por muchas y diferentes razones. Y como ya se ha escrito mucho y muy bien sobre el tema durante los últimos días, me limito a dejaros aquí una pequeña muestra de aquellos enlaces con los que más identificado me he sentido:
- Manifiestos, churras y merinas
- Así conmigo no
- Más de lo mismo
- El manifiesto, si y no
- Chapas para un manifiesto
- Los aciertos y los errores de Julio Llamazares
- Ni me gusta la ley, ni me gusta el manifiesto
- La modificación de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información contiene graves errores, pero no suscribo todo el manifiesto
“Rafael Marchante no está en Marruecos para comportarse como un adversario político amparado por sus privilegios como periodista”. Esta ha sido la respuesta, oficial y pública, del gobierno de Marruecos a las protestas de Reuters (la agencia para la que trabaja este fotógrafo) por la reciente decisión de retirarle su acreditación de periodista. Rafa Marchante fue agredido en cuatro ocasiones durante el pasado año durante el ejercicio de su profesión. Alguna de ellas en Rabat, frente al Parlamento, por parte de las Fuerzas Auxiliares del Gobierno y a la vista de numerosos testigos. Podéis leer la entrevista que le han hecho en P+DH, para enteraros de todo esto de primera mano.

El año pasado ocurrió un caso similar con dos periodistas españolas, pero la intercesión de nuestro gobierno logró que Rabat diera marcha atrás en su decisión. En este caso, sin embargo, la actitud de las autoridades de nuestro país parece ser de total pasividad frente al caso.
Si quieres interesarte más por este tema, existe un grupo de apoyo en facebook y una iniciativa particular para pedir a nuestro gobierno (a través de la Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y del Ministro Miguel Ángel Moratinos) que intervenga de forma oficial en este asunto.
Acertadísima la tira “cómica” de 233º de esta semana. No se me ocurre un mejor resumen para el programa de la otra noche.

NOTA: Por mi parte no es una crítica a Zapatero. Al menos no sólo a él. Creo, y es sólo una opinión, que cualquiera de nuestros políticos lo estaría haciendo igual o peor en un momento similar. Lo que me parece ridículo es que se preste a esto cuando es evidente que no tiene las respuestas adecuadas.
“Aznar dio vía libre al paso de los vuelos de Guantánamo y lo ocultó” dicen en El País. “La mitad de los vuelos a Guantánamo fueron con Zapatero en el Gobierno” cuentan en el ABC. Lo peor de todo es que probablemente ambas afirmaciones sean ciertas, pero me sigue sorprendiendo la soltura con la que cada cual “arrima” el titular al rincón que más calorcillo le da.
Gallego y Rey ilustran perfectamente hoy en El Mundo lo que pienso del acuerdo al que han llegado recientemente nuestros políticos para renovar el consejo del poder judicial.

El País publicó ayer un interesante artículo analizando los resultados de las pasadas elecciones y comparándolos con los que se habrían obtenido si se aplicase un sistema de reparto de escaños proporcional al número de votos. Las diferencias con el actual arco parlamentario serían estas:

Y digo que es interesante porque refuta que el actual sistema beneficie a los partidos nacionalistas. He de reconocer que yo, sin haber hecho jamás una aproximación a este cálculo, así lo pensaba. En realidad a quien beneficia es a los dos grandes partidos de identidad nacional mientras que los grandes perjudicados son los partidos minoritarios que reciben votos en todo el estado: IU y UPD en estas elecciones.






















