Aliño de zanahorias

icono distintivo de los textos de recetas de cocina Hace ya un tiempo que me dió por preparar en casa una “comida temática” con aire marroquí y, entre otras recetas, saqué de las páginas de El Comidista un delicioso aliño de zanahorias que, desde entonces, suelo repetir de vez en cuando. Ahí va la receta que aún estamos en temporada:

Aliño de zanahorias

  • 500 grs. de zanahorias
  • Perejil fresco
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
  • 2 cucharadas soperas de vinagre de vino
  • Sal y pimienta negra

Preparamos un majado con el diente de ajo, perejil fresco, una pizca de sal, pimienta negra molida, el vinagre y el aceite hasta que el resultado es una mezcla mas o menos homogénea y de aspecto cremoso. Yo, que soy bastante perezoso para los majados, suelo pasar antes el ajo y el perejil por la picadora y así me ahorro algo de trabajo. Tostamos un poco el comino en una sartén con una pizca de aceite y lo incorporamos al majado.

Se pelan las zanahorias y se cuecen durante aproximadamente 15 minutos en agua hirviendo con sal. Ten cuidado que si te pasas luego se desbaratan y quedan horribles. Si tienes dudas pínchalas de vez en cuando con un cuchillo. Se escurren y se dejan enfriar un poco. Cuando están templadas se cortan en rodajas gruesas (de poco menos de un dedo… bueno, espera, de aproximadamente un centímetro que no tengo ni idea de como tienes los dedos!) y se mezclan bien con el majado. Si las zanahorias son muy gordas puedes cortar las rodajas más grandes en medias lunas. Las dejamos reposar durante unas horas en la nevera (en un recipiente cerrado para que no se resequen) y listas para comer.

Cuando nuestros relojes dejen de ser seguros

blackhat En el boletín de noticias de seguridad Una al Día de hispasec se hacen eco hoy de un problema de seguridad encontrado en pebble, el smartwatch más popular del mundo android, y que permitiría a un atacante remoto resetear y borrar toda la información del dispositivo sin apenas despeinarse. El problema descrito es apenas molesto y no tiene importancia alguna puesto que no compromete información ni nada parecido. ¡Todo lo más que nos despistemos con la hora y lleguemos tarde al trabajo! Lo que tiene de inquietante es pensar en las posibilidades que tendrán a su alcance los ciberdelincuentes a medida que este tipo de dispositivos se popularicen y diversifiquen. Imaginaos, por ejemplo, cuando se nos pueda hacer pasar un apuro elevando al máximo la temperatura de nuestra camiseta térmica inteligente o alguien pueda ver al mismo tiempo que nosotros a través de nuestras sofisticadas gafas… La cosa promete.