Alejándonos de la máquina

Una de las consecuencias de la gran evolución que ha experimentado la informática en los últimos años ha sido el progresivo alejamiento de la máquina. Hace años era el programador (o el usuario) el que tenía que acercarse a la máquina (programando en ensamblador, usando la línea de comandos, etc.) si quería trabajara con ella mientras que ahora, cada vez más, es la máquina la que se acerca a nosotros (mediante interfaces gráficos que cada vez nos abstraen más de la realidad física, herramientas visuales de programación, etc.).

Esto ha tenido evidentes repercusiones positivas (es indudable que no habríamos llegado al estado actual de informatización sin esta evolución) pero también tiene su parte negativa. Dos, en concreto, son a mi parecer las principales consecuencias negativas de esta evolución.

Por un lado la ‘falta de respeto’ que el usuario corriente siente hacia la informática y los informáticos. Todo parece tan fácil que, aún cuando no lo es, también debería de serlo, así que se menosprecia nuestra formación y nuestro trabajo negándosenos el reconocimiento que sin lugar a dudas se concede no ya a arquitectos u otros ingenieros sino incluso a fontaneros, mecánicos o electricistas (ojo, sin ánimo de ofender de ningún tipo: sólo comparo con otros técnicos especializados que requieren el mismo o un menor número de años de formación).

En segundo lugar, y esto me parece aún más lamentable, está el peligroso alejamiento de la realidad física de la máquina y de su funcionamiento real que sufren en su formación y en su experiencia los propios informáticos y que es un claro lastre para el desempeño diario de su trabajo. ¿A cuantos compañeros conocemos que no son capaces de hacer nada si no es a golpe de ratón?¿cuantos que cuando hablamos de la tabla de particiones de un disco duro se creen que se trata de algo esotérico?¿alguno que jamás haya montado aunque sea parcialmente su PC? Yo recuerdo que durante mis primeros años en la facultad una gran parte de los estudiantes (guiados casi siempre por los libros de Peter Norton ¿los recordais?) hacíamos programitas para volcar o manipular la FAT o la tabla de particiones, creábamos nuestros propios drivers de impresora o ‘jugábamos’ con el contenido de la memoria de nuestros PC’s para ver que es lo que pasaba allí dentro y entenderlo mejor. Ahora (sin ánimo de generalizar, por supuesto) veo que la gente sale de la Universidad cada vez más preocupada en encontrar un puesto ‘de oficina’ y que lo de coger un destornillador no va con ellos.

Quizás siempre ha debido de ser así y los equivocados fuimos nosotros.

3 comentarios en “Alejándonos de la máquina”

  1. Bueno, eso era hasta ahora que tenías mucho tiempo libre… me da la impresión, leyendo los comentarios de tu página, que a partir de ahora vas a querer bastante menos dedicarte a estas cosas… ;-P

    Cuidate, vigila esas tendencias agresivas por favor y cuidado con los cambios de horario que son malos para el metabolismo 😉

  2. Uhm … eso es interesante.

    No soy un experto en hardware, pero cuando me compro un disco duro, me lo instalo yo. Cuando me compro un lector, me lo instalo yo. Si me compro una tarjeta de televisión, me lo instalo yo.

    Esas cosas sencillas soy capaz de hacerlas, pero evidentemente, no sería capaz de aislar que tipo de error tiene la placa base o algo así.

    Mis conocimientos son básicos y limitados.

    En cuanto a la línea de comandos, eso se me da mejor. Aprendí con el MS-DOS, y luego, Windows 95, que me parecio muy interesante en su momento, se me hizo banal. Acabe cansado de no poder hacer nada realmente yo, de no tener mas control que el que te dejan los asistentes.

    Me dio la impresión de que no participaba en lo que se hacía. Por eso me impacto Linux: una línea de comandos potentisima (¡mejor que la del DOS!), entornos gráficos a elegir y … ¡mil formas diferentes de hacer las cosas!

    Y lo que es mejor: la necesidad de entender el ordenador, de sabe como funcionan, que son ficheros, que son directorios, que son particiones, que son dispositivos, como los montamos. Me gusto: me sentía completo. Linux hace lo que yo le digo exactamente, y para que lo haga, yo he de entender como funciona.

    Fue como volver al principio, pero con mas potencial.

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