Spin

librosSpin cover book Imagina por un momento que una noche, de forma repentina, desaparecen todas las estrellas y nunca mas vuelven a brillar. Imagina que al día siguiente el Sol sale con un aspecto extraño y que todos los satélites de comunicaciones han desaparecido o caído durante la noche. Imagina que los científicos, tras algunos años de estudiar el fenómeno, llegan a la determinación de que alguien o algo inteligente ha cubierto nuestro planeta con una especie de membrana que modifica el transcurso del tiempo, de forma que un segundo en la Tierra equivale a algo más de tres años fuera de ella. Y ahora ponte a hacer cuentas: 1 minuto serían aproximadamente 190 años, 1 día casi 274.000 años y 1 año terrestre equivaldría a casi 100 millones de años en el exterior, aproximadamente el tiempo total desde que la vida salió de los mares hasta el momento actual. Piensa que bajo esas condiciones en 40 años de vida en la tierra el Sol se extinguirá y con él toda la vida en nuestro planeta…

Este es el inquietante punto de partida de Spin, escrita por Robert Charles Wilson. Una novela de ciencia ficción compleja y bien construida que nos introduce en el relato a través de las vidas de sus tres protagonistas: Jason, un pequeño genio que juramenta su vida a estudiar el Spin, más interesado en saber qué es y cual es su finalidad que en encontrar una solución para la raza humana, Diane, su hermana gemela que busca refugio y consuelo en la religión y Tyler, amigo de la infancia de ambos hermanos y narrador en primera persona de la historia.

La novela mezcla características de la ci-fi dura de los años de la edad de plata (Heinlen, Pohl, etc.) con un tratamiento más cercano y, a ratos, sentimentaloide de los personajes que intervienen en ella, muy al estilo de los best-sellers actuales. Pero a pesar de esto último, se lee con interés y facilidad desde la primera página hasta la última y es uno de los libros de ciencia ficción que más he disfrutado en los últimos años.

Spin tiene una secuela, Axis, que aún no ha sido editada en castellano (y sobre la que el autor se queja en su blog de no haber tenido una buena acogida) y un desenlace, Vortex, que está a punto de publicarse en los EE.UU.

Creando un túnel IPv6 desde Linux

IPV6 El pasado 3 de febrero la IANA asignó los últimos bloques de direcciones IP de la versión 4 disponibles. Parecía una broma pero, finalmente, las casi 4300 millones de direcciones de IPv4 se han agotado y ahora toca, por fin, ponerse las pilas en serio con IPv6. De hecho y para que no nos durmamos en los laureles, el próximo día 8 de Junio se “celebrará” el World IPv6 Day y durante 24 horas algunos de los grandes de Internet (Yahoo!, Microsoft Bing, Google, Facebook, etc.) sólo estarán disponibles con la nueva versión de este protocolo. ¿Cómo saber si estás preparado para ese momento? Pues puedes probar, por ejemplo, a acceder al portal IPV6 de Google. Si ves la página de inicio de Google normal y corriente, estupendo. Si, por el contrario, el navegador te dice que la página no existe o algo similar es que, en realidad, no puedes acceder a ella. Mala suerte.

¿Qué hacer para solventarlo? Pues por nuestro lado poca cosa. Tu sistema operativo seguramente no necesitará ni que lo toques puesto que desde el año 2001 aproximadamente todos sin excepción (GNU/Linux, Microsoft, MacOSX, etc.) soportan sin problemas IPV6. Si aún trabajas con Windows XP tendrás que activarlo (ejecutando ipv6 install en una ventana de comandos) pero lo normal es que, sea cual sea el sistema que uses, si abres un terminal o ventana de comandos y miras la información de tus interfaces de red (ipconfig en windows e ifconfig en Linux) te encuentres con que ya tienes asignada una de las llamadas direcciones de enlace local que el propio sistema operativo genera y asigna de forma automática:
dirección ipv6 de enlace local en linux

O sea, que el problema no está en tu PC, sino en tu acceso a Internet y mientras que tu proveedor de acceso no te solucione esto una solución para ir “jugando” con IPv6 puede ser usar un túnel. Existen muchos proveedores que te facilitan esto pero, de entre los gratuitos, el más cómodo y fácil de poner en marcha para mi ha sido el que proporciona Hurricane Electric: tunnelbroker.

El procedimiento es bien sencillo. Nos registramos en el servicio (esto es obligatorio) y una vez que nos hemos identificado pulsamos el enlace de “Create Regular Tunnel” (arriba a la izquierda). El servicio detectará nuestra IP pública (que debería de ser uno de los extremos del túnel si planeamos usarlo desde el ordenador con el que lo estamos creando) y nos sugiere para el otro extremo su centro de datos más cercano:
creando un túnel ipv6 con tunnelbroker

Los túneles creados se listan en la página principal de tu perfil como pueden verse en la siguiente imagen. Para ver los datos técnicos, modificarlos, borrarlos, etc. sólo tienes que pulsar en el enlace de uno de ellos:
creando un túnel ipv6 con tunnelbroker

Por último pinchamos en la solapa de “Example Configurations”, elegimos la opción de Linux-net-tools y ejecutamos las instrucciones que allí aparecen en una terminal y con privilegios de root:
creando un túnel ipv6 con tunnelbroker

Y ya está. No hay nada más que hacer. Lo he probado desde Ubuntu y Fedora y tanto con máquina reales como virtuales (con el interfaz de red en modo bridge) y funciona perfectamente y sólo debería de darte problemas con algunas configuraciones de tu cortafuegos. Tu máquina ahora debería de disponer de conexión tanto a servicios con IPv4 como con IPv6. Puedes probarlo en el enlace anterior de Google IPv6, comprobando aquí la dirección global IPv6 con la que se te ve en Internet o haciendo este test que debería de darte una puntuación de 9/10 en IPv6 (te faltaría aún que tus DNS fuesen compatibles con el nuevo protocolo).

Dos notas finales. Los cambios que hemos hecho son volátiles y desaparecerán cuando apagues tu equipo, así que si quieres hacerlos permanente deberías de hacer un script que se ejecute en el arranque aunque esto tampoco tiene mucho sentido: el túnel es dependiente de tu conexión pública a Internet y tendrás que editarlo cada vez que tu proveedor le asigne a tu router una nueva dirección o, si eres de los que haces trampas en menéame, cada vez que lo reinicies tu mismo para obtener una nueva IP.

Y dos. Sólo tienes cinco túneles por registro (pero puedes modificarlos y borrarlos cuantas veces quieras) y el sistema no admitirá ni crear dos tuneles diferentes con la misma IP pública en tu extremo ni que dos equipos dentro de la misma red local usen el mismo túnel.