
En las páginas de kde.org no hay aún ningún anuncio oficial, pero después de la actualización de ayer domingo la versión de kde aparece ya como 4.4.00 y no como 4.3.9x, así que imagino que se acabaron las "release candidates" y ya tenemos una versión final.
El que quiera probarla desde Fedora y aún no se haya atrevido, puede echarle un vistazo a esto.
ACTUALIZACIÓN: kde.org ya ha hecho el anuncio con un resumen de las novedades de esta versión.
La Release Candidate 1 de KDE 4.4 está disponible para Fedora 12 desde casi el mismo momento de su anuncio oficial a través de los repositorios del KDE-RedHat Packaging Project o los oficiales de Rawhide. En ambos aparecen etiquetados como versión 4.3.90. Os cuento en unas líneas como podéis ir probándolos a partir del primero de estos:
- Lo primero, descargar el fichero
kde.repodonde se encuentra la definición de los repositorios y copiarlo en el directorio/etc/yum.repos.d/ - En segundo lugar editar dicho fichero y habilitar los repositorios de testing y unstable que vienen desactivados por defecto. Para ambos la última línea debe de quedar así:
enabled=1 - En tercer y último lugar actualizamos nuestro sistema con los nuevos repositorios indicando a yum que ignore los paquetes con problemas de resolución de dependencias y que excluya k3b de la actualización. Algo así:
yum update --skip-broken --exclude=k3b*
Listo. Disfrutadlo. Ah, y feliz año
ACTUALIZACIÓN: Echadle un vistacillo a la nueva funcionalidad que permite agrupar mediante pestañas cualquier tipo de aplicaciones.
ACTUALIZACIÓN (y II): Ya tenemos la versión final y no hay dependencias incumplidas de ningún tipo, así que podéis prescindir de los parámetros --skip-broken --exclude=k3b* al hacer el update.
Leo en el blog de Ramón Lobo la aparición de un nuevo medio bastante prometedor. Más aún si viene recomendado por él. Se llama FronteraD, tendrá periodicidad semanal en su edición de papel y la web que lo acompaña, cuyos blogs tendrán una periodicidad menor, tiene muy buen aspecto en cuanto a contenidos y diseño. Técnicamente parece que tiene problemas de estabilidad y, durante esta mañana, se ha presentado inaccesible en varias ocasiones. Problemas del lanzamiento, espero.
El “quienes somos” resulta prometedor: su reducida hoja de estilo de 10 puntos, el código deontológico y la existencia de unas normas científicas y un grupo de revisores de ciencia (¡cuantas veces he reclamado que es tan importante tener revisores de ciencia como editores!) prometen un medio muy interesante. Si lo cumplen, claro
.
ACTUALIZACIÓN: Pues si, sigue caído… habrá que invertir también en personal técnico.
El sistema operativo de Google se presentó la semana pasada y, como era de esperar, casi todo el mundo quiere echarle un vistazo por si mismo, así que antes de dejaros mis impresiones os pongo unas notas acerca de la forma más sencilla de instalación y arranque.
Los fuentes y las instrucciones para que lo compiles por ti mismo son bastante asequibles, pero la forma más fácil de probarlo es descargar una de las múltiples imágenes que ya circulan por ahí. El enlace al torrent que yo he usado finalmente es este. Se trata de una imagen creada en VMware pero que es perfectamente utilizable, como he hecho yo, desde VirtualBox. Yo estoy usando la beta de la versión 3.1 de este gestor de máquinas virtuales, pero me consta que también funciona con las versiones 3.0. El único problema se presenta en el arranque de la máquina: necesita reconocer la conexión de red y hacer login mediante una cuenta de google/gmail y esto no siempre funciona. El procedimiento que a mi me ha resultado para entrar ha sido este:
- Dile a tu máquina virtual que trabaja con el cable desconectado
- Haz login con el usuario chronos (el sólo te añadirá el @gmail.com) y contraseña en blanco.
- Una vez dentro, dile a la máquina virtual que conecte el cable de red.
- Ve a la pestaña principal del navegador, pulsa el enlace de refrescar y, ahora si, haz login usando tu cuenta de gmail para ver el menú principal
Por cierto: recuerda a la hora de introducir contraseñas que la configuración del teclado que espera encontrarse es americana, así que nada de “simbolejos” raros o, en todo caso, aprende a ubicarlos.
¿Mi impresión? Muy negativa, la verdad. No por el sistema en si, sino por el concepto. Chrome OS es un Linux “capado” que sólo cuenta con un navegador y que no sirve casi ni para jugar al buscaminas sin una conexión permanente a Internet. Bueno, vale, algo se podrá hacer sin conexión a través de Gears, pero estoy convencido de que los que realmente estarán frotándose las manos para que este proyecto salga adelante con éxito son los operadores de telefonía móvil. Y es que a mi toda esta historia de la nube me parece muy bien, pero siempre como complemento y no lo concibo como sistema único, la verdad. Las tarifas móviles de conexión siguen siendo abusivas y aún hay muchos rincones y situaciones donde te apetece llevarte el portátil para trabajar un poco y la conexión a Internet es pobre o inexistente. Además, GoogleDocs está bien, si, pero yo prefiero OpenOffice. No hay ninguna herramienta web que sustituya a Gimp o a Scribus. Prefiero trabajar con el interfaz de Thunderbird antes que con el de Gmail, quiero poder seguir usando Filezilla antes que ningún cliente web para hacer una transferencia por ftp y a veces me resulta del todo imprescindible abrir un terminal para hacer una conexión por ssh. Crome Os no es para mi, desde luego, pero hoy y en este país me resulta difícil pensar en un público objetivo para él.
Llevo ya unos días probando Ubuntu One, el servicio propietario a través del cual Canonical pretende introducirse en esto del Cloud Computing al tiempo que le da un valor añadido a su distribución de Linux e incluso, si tiene la suficiente aceptación, le proporcionará una fuente de ingresos.
Ubuntu One se presenta como un servicio de almacenamiento remoto, sincronización y compartición de archivos con dos modalidades: una gratuita que ofrece hasta 2 GBytes de espacio y otra de pago que, por 10$ al mes, amplía esta cuota hasta 10 Gbytes. El servicio está disponible, por el momento, sólo mediante beta cerrada a través de invitaciones, tiene aún algunos bugs importantes y ha despertado críticas en muchos sectores ya que, mientras que el cliente de escritorio está escrito en python y su código si es libre, la parte que corre en servidor (en los servidores EC2 de Amazon, concretamente) es propietaria.
Una vez que disponemos de una cuenta, el acceso al servicio de Ubuntu One se puede hacer de dos formas: mediante una aplicación web o mediante un cliente de escritorio. Este último, que es quién realmente le proporciona un carácter difererenciador al servicio, sólo puede utilizarse por el momento desde la versión 9.04 de Ubuntu.
El cliente web no tiene nada de especial y se parece mucho a cualquier otro interfaz FTP vía web. El acceso se hace siempre vía https y la autenticación mediante una cuenta de launchpad. Podeis ver un pantallazo aquí abajo:
Tal vez lo único a destacar de este cliente es que tenemos una opción disponible en el panel derecho a través del cual podemos compartir cualquier directorio tanto en modo de sólo lectura como de lectura y escritura. Cuando invitamos a alguien basta con escribir su dirección de email y el destinatario recibirá en su buzón de correo una invitación con todas las instrucciones necesarias. El enlace recibido por correo nos llevará a un formulario de aceptación y el invitado deberá de disponer de su propia cuenta de Launchpad o, en su defecto, se le invitará a crear una nueva.
Pero, como decíamos antes, la verdadera gracia del servicio está en el cliente de escritorio. Las instrucciones para su instalación están aquí y son bien sencillas. La primera vez que ejecutemos el cliente en nuestra máquina asociará esta a nuestra cuenta de Ubuntu One. Podemos tener tantas máquinas asociadas a una cuenta como queramos (y los archivos compartidos se sincronizaran en todas ellas) pero, por lógica, cada cuenta de usuario en una misma máquina sólo podrá estar asociada a una cuenta de Ubuntu One. Esto es debido a que el servicio lo que hace es crear físicamente un directorio en nuestro home que es sobre el que se realizará la sincronización:

El cliente coloca un icono en la bandeja del sistema desde el que podemos activar o desactivar la sincronización de archivos, abrir los directorios sincronizados, lanzar el cliente web, etc. No lo he probado en KDE así que no se que tal se integra por allí. En Gnome la integración es total. Aparte del icono y del botón de conexión y desconexión que, como veis en el pantallazo de aquí arriba, nos aparece en Nautilus, en el menú contextual también se incluye una nueva opción etiquetada como “Share on Ubuntu One” que nos permite compartir las carpertas con quien queramos simplemente introduciendo su dirección de correo electrónico al igual que hacíamos con el cliente web.
Si alguien tiene curiosidad por comenzar a probarlo por si mismo y no quiere esperar la invitación de Canonical que me deje un comentario con la dirección de correo electrónico donde quiere recibir la invitación: si os invito a compartir uno de mis directorios os dejará, además, crear vuestra propia cuenta. Pero recordad que el cliente de escritorio sólo funciona con Ubuntu 9.04 y que no se, siquiera, si funcionaría con Kubuntu 9.04 o Xubuntu 9.04. Si lo probáis en alguno de estos sistemas decídmelo y así salgo de dudas.
El servicio que presta Ubuntu One no es nuevo. dropbox, box.net, wuala, humyo o mozy, por decir algunos, ofrecen una funcionalidad similar desde hace tiempo. Algunos de ellos incluso con clientes específicos para GNU/Linux. La baza de Canonical, imagino, será presentarlo ya instalado y disponible para su uso como una característica de base en futuras versiones de sus plataformas proporcionandolo como un valor añadido. Veremos.
Acaba de lanzarse una nueva versión de Opera (de la que lo más novedoso parece que no tiene nada que ver con la navegación), la versión final de Firefox 3.5 está cada vez más cerca y, por fin, tenemos una versión de Google Chrome disponible fácilmente para su instalación en GNU/Linux (échale un vistazo a esto si, como yo, quieres instalarlo en Fedora 11). Un buen momento para echarlos a pelear y ver que tal se comportan.
La primera sorpresa te la llevas al comparar la gestión de memoria, una de las grandes críticas que, históricamente, ha tenido (y tiene) que soportar Firefox. El gráfico de aquí abajo muestra la ocupación de memoria y de CPU de los tres navegadores, todos ellos con las mismas siete páginas cargadas (casi todas ellas con uso de AJAX) y donde podemos comprobar como en ambos aspectos Firefox se comporta mucho mejor que su competencia directa. Pensad, además, que Firefox es mi navegador habitual y que tiene una docena de plugins cargados que también harán uso de memoria mientras que los otros dos están recien salidos de sus respectivos paquetes y sin ningún tipo de añadido. Punto (y gordo) para Firefox.

A la hora de aplicar test de adecuación a los estándares nos llevamos la segunda sorpresa: Opera parece haber sufrido una regresión frente al test Acid 3 respecto a anteriores versiones y Chrome no pasa el test Acid 2 aunque da un 100/100 en el Acid 3. Todos ellos pasan plenamente el test de selectores CSS3. La versión de Chrome 2.0.172.31 para Windows pasa perfectamente el test Acid 2, como era de esperar, así que esto puede deberse a un error de desarrollo que subsanaran en la versión definitiva. El Opera 9.64 para windows da el mismo resultado para el Acid 3, así que aquí si que parece que alguien ha metido la pata…
| Acid 2 | Acid 3 | CSS Selectors | SunSpider | |
| Opera 9.64 | OK | 85/100 | 43/43 | 10.300,2 ms. |
| Google Chrome 3.0.187.0 | ¡NO! | 100/100 | 43/43 | 1.068,6 ms. |
| Firefox 3.5b4 | OK | 93/100 | 43/43 | 2.406,8 ms. |
En cuanto a la velocidad de ejecución de javascript, más sorpresas. A pesar de las mejoras experimentadas en el motor de Firefox, el navegador de Google le gana con mucha ventaja al aplicar el test SunSpider. El rendimiento del motor de Opera es, por el contrario, verdaderamente nefasto comparado con cualquiera de los otros dos: casi cinco veces más lento que el de Firefox y diez más lento que el de Chrome.
¿Conclusiones? Pues me sigo quedo con Firefox por el momento. La única ventaja relevante de Chrome sobre él es la velocidad de ejecución de javascript (ojo, que no es poco) pero mientras que al menos no disponga de plugins para eliminar la publicidad no me merece la pena hacer el cambio… Lo siento muchísimo por los que obtienen ingresos de ello, pero volver a navegar viendo bloques de Adsense y similares por todas partes es algo que no me apetece nada en absoluto.
ACTUALIZACIÓN: En Barrapunto nos confirman a través de enlaces a estudios más completos que la gestión de memoria del nuevo Firefox es muy superior a la de su competencia.
Me gusta Moblin. Es una beta muy, muy beta aún (tiene errores frecuentes, algunos problemas con el navegador, escasas aplicaciones… ), así que no es posible, por el momento, dejarla como base en un netbook que consideres como productivo. Pero a pesar de esto se le ve potencial. Y mucho. Posiblemente estemos ante el mejor y más atractivo entorno “a medida” para el mercado de los netbooks que he probado hasta el momento. Y creo que los he probado todos
. Es ágil y ligero y estéticamente muy agradable e intuitivo. Además, el hecho de que detrás suyo tengamos a Intel, un gigante entre los gigantes, hará que, si no falla nada, lo veamos prosperar rápidamente en un futuro cercano.
La pantalla principal es esta que vemos aquí abajo (pulsa sobre ella para verla a resolución real) y recuerda mucho a la de un “media center”. Presenta una zona central con previsualizaciones de nuestras últimas operaciones (páginas web, documentos, vídeos, imágenes, etc.), un panel derecho que se actualiza con las novedades de las redes sociales a las que estamos suscritos (por el momento sólo admite twitter y last.fm) y en el lateral izquierdo tenemos una vista de agenda en la parte superior y acceso a nuestras aplicaciones favoritas en la parte inferior.
En la parte superior tenemos una barra de menú con los principales accesos que está siempre visible en esta pantalla principal y que se despliega al acercar el ratón al borde superior de la pantalla en cualquier otro momento. Desde ella tenemos acceso al menú de aplicaciones, de archivos multimedia, etc. El navegador que trae por defecto es, parece, un firefox personalizado al que llama moblin-web-browser y que se presenta capado hasta el punto de que no se puede acceder siquiera a cambiar su configuración. En los pantallazos de aquí abajo (pulsad sobre ellos para ampliarlos) se puede ver una imagen de esto, del administrador de escritorios (zonas, las llama), del reproductor multimedia y de una película mientras se reproduce a pantalla completa.
La orientación que le están tratando de dar parece la de un sistema cerrado y poco flexible pero intuitivo, fácil de manejar y orientado a un usuario con pocos conocimientos. Pero en el fondo tenemos un GNU/Linux con acceso a un terminal y con un sistema de paquetería basado en rpm y yum lo que permitirá que, quienes así lo deseemos, podamos personalizarlo a nuestro gusto. Habrá que volver a visitarlo cuando salga de betas a ver que tal queda…
Los interesados en probarlo por si mismos tienen aquí las instrucciones de descarga e instalación.










